El Chile

Originario de América, y con un uso en la dieta humana que se remonta al 7.500 AC, el chile esta hoy en día extendido por todo el mundo.

Con muchas variedades de tamaños, formas y colores, es un ingrediente indispensable en la cocina mexicana, ya que además de estar presente en sus platos más representativos, se dice que es el chile el que la define, la caracteriza y le da su sabor único.

Esta variedad del pimiento picante, es un fruto muy versátil ya que se consume fresco, seco, cocido o en polvo, se usa en los moles y salsas, y son perfectos como aperitivo e incluso usándolo en postres y bebidas. Los más pequeños suelen ser los más picantes, y por lo general, en las preparaciones se quitan los tallos y semillas.

El chile, ají o guindilla en España, es el fruto de las plantas del género Capsicum, del que existen alrededor de 27 especies.

Su picor se debe a una sustancia química que produce sensación de ardor o quemazón, la capsaicina, cuyo contenido varía mucho según la variedad, y cuya intensidad se mide en unidades Scoville.

El chile no solo da más sabor a los platos, sino que tiene más Vitamina A que el tomate y más Vitamina C que la naranja, además de ser una fuente de vitamina B6, Potasio, Magnesio, Fibra y Capsaicina, que ayudan a la absorción del hierro vegetal.

Su consumo contribuye a quemar grasas y adelgazar, combatir ciertos tipos de cáncer, y disminuir el riesgo de diabetes, y su componente más característico, la capsaicina, es un poderoso antioxidante y tiene propiedades antiinflamatorias y analgésicas.

Además, regula la circulación de la sangre, fortalece el corazón, las arterias y los nervios, baja los niveles de colesterol, y reduce el riesgo de ataques cardicacos, al ser un excelente anticoagulante.

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